Sep29

Qué islas elegir para viajar a Filipinas en julio

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Bahía entre colinas verdes, vista desde un promontorio con palmeras

Bahía entre colinas, con el cielo abierto a ratos.

Viajar a Filipinas en julio se puede. El habagat mete lluvia y oleaje en la costa oeste, y si cruza un tifón manda él, no el itinerario. Cebú y Bohol se llevan mejor que El Nido o Boracay. Cuando las fechas os las marca el calendario de España, la ruta se monta al revés que en enero.

¿Es recomendable viajar a Filipinas en julio?

Sí, si aceptáis que julio no se parece a febrero. En la agencia lo vemos así: el viaje aguanta cuando no depende de un día de barco en el oeste. Quien copia un itinerario de temporada seca y espera el mismo mar es el que luego escribe desde el muelle.

Julio cae en pleno tag-ulan, la estación húmeda, de junio a noviembre. No llueve las veinticuatro horas. Hay cielo pesado, un chaparrón fuerte y ratos en los que se puede salir. Mojarse en una cascada se aguanta. Lo que os deja tirados es el oleaje: el ferry no zarpa, o el operador suspende la excursión porque el parte no da margen.

Otra cosa que sale cada año en los correos: julio es vacación en España. El vuelo desde Europa no baja como en un mes flojo del destino. Sale mucha gente y el billete internacional se queda en la parte alta del rango. En 2026, salir de Europa anda entre 650 y 1.100 euros por persona. En julio contad con la parte alta de esa horquilla. El hotel en las islas, y a veces el barco, sí aflojan, porque quien busca la playa de postal elige otros meses.

Si podéis mover las fechas, de noviembre a mayo se viaja más cómodo. Lo tenemos en la mejor época para viajar a Filipinas, mes a mes y por zona. Si julio es la semana que tenéis, cambiad el orden de las islas y dejad un día suelto por si algo se retrasa.

Nos pasa a menudo. Una pareja escribe con El Nido, Coron y Boracay seguidos, tres tours de barco y el vuelo de vuelta al día siguiente del último ferry. En enero ya vais justos. En julio esa ruta se cae con el primer aviso de viento. La montamos al revés: primero una base donde haya algo que hacer aunque llueva. El mar, si el parte acompaña, va en medio, con una noche de más por si el tour pasa al día siguiente.


Cómo es el clima en julio

En la costa, julio no refresca. Seguís en un trópico húmedo, con máximas alrededor de los 30 grados y noches que bajan poco. La lluvia no lo convierte en un viaje de entretiempo. En la Cordillera, Banaue o Sagada, el aire es más fresco. La carretera es lo delicado: con habagat fuerte, un desprendimiento os deja tirados más tiempo que un chaparrón en la playa.

La tabla de la guía de clima lo dice así. En julio llueve más, a ratos, en buena parte del país. Cebú y alrededores suelen ir más secos. Agosto se parece en agua, pero ahí se abre la ventana de tifones que más miramos, de agosto a octubre. Julio ya entra en temporada de ciclones. Un aviso de PAGASA se trata igual que en septiembre: se cambia el orden del viaje. Con el parte no se discute.

Cuando las fechas están cerradas miramos PAGASA, no un promedio sacado de internet. Hay julios más secos, y julios en los que un ciclón ni toca tierra y aun así arrastra lluvia al oeste. Contamos cómo está montada la estación y qué tramo se rompe antes.

El habagat en la costa oeste

El habagat es el monzón del suroeste. Sopla, a grandes rasgos, de mayo a octubre, y descarga sobre todo en el oeste: Luzón occidental, Visayas occidentales y, en la práctica del viaje, las salidas al mar que miran a ese viento. Manila se encharca. La carretera del norte, hacia Ifugao, se pone pesada. En el mar, la bangka que ayer hizo el tour hoy se queda en el muelle.

Bangka con balancines de bambú en una bahía de oleaje corto y cielo nublado

Bangka en el agua, con oleaje corto y el cielo cubierto.

El día se tuerce sin un tifón con nombre. A veces basta el monzón reforzado. El operador cancela porque la lancha no tiene dónde guarecerse. Si habéis pagado un barco privado por adelantado y sin opción de cambio, ese dinero se discute mal desde España. Pedid un tour que se pueda mover 24 horas, o dejad pensado un día de tierra por si el mar no sale.

Junio es cuando esto empieza a notarse, sobre todo al norte, mientras Cebú todavía aguanta mejor. Lo contamos en viajar a Filipinas en junio. Julio ya va asentado. Quien llega con la cabeza puesta en febrero se equivoca de estación.

Cebú aguanta mejor que Palawan

Cuando alguien nos dice que Palawan entra sí o sí, contestamos siempre lo mismo. En julio Cebú y las islas de alrededor suelen llevar menos agua que el oeste. En las rutas que montamos se nota: en Cebú podéis tener una tarde de lluvia y una mañana útil. En El Nido a veces son tres días seguidos sin poder salir de la bahía.

Palawan en temporada seca es otra cosa. El viaje se sostiene en el barco, en Bacuit o en las Calamianes. Si ese tramo se cae, os queda un pueblo agradable y poco más, después de haber volado hasta allí. En julio a veces lo dejamos, más corto y en medio del viaje, lejos del vuelo internacional de vuelta. Con ocho días no lo ponemos como tramo principal.

El calor húmedo cansa más que la lluvia. Quien encadena traslado, ciudad y una caminata larga pasa peor julio que quien duerme junto a la playa y acepta una mañana lenta. Por eso, en este mes, preferimos menos etapas y más noches en la misma cama.


Qué islas encajan y cuáles piden otra fecha

Hay islas donde, si el mar cierra, queda plan en tierra. Y hay islas cuyo día entero es el barco. En julio pesa más eso que el nombre que queda bien en el mapa.

Bohol, Cebú y Siquijor

Bohol aguanta julio mejor de lo que suele esperarse. Las Colinas de Chocolate están verdes, que es cuando el nombre se entiende, y los tarseros se visitan igual con lluvia fina. Las cascadas llevan más agua. El día se estropea si contabais con Balicasag o con un snorkel largo en mar abierto y el viento cierra la salida. El interior de la isla se hace igual.

Cebú sirve de base porque no todo el plan está en el agua. Ciudad, un día hacia el sur, Moalboal o Kawasan si la carretera está practicable, y playa en Mactán o en una cala del sur cuando abre el cielo. Con dos o tres días, mejor leer antes qué hacer en Cebú y no cruzar la isla de punta a punta. Un atasco con lluvia en la carretera del sur os come la tarde.

Triciclo filipino aparcado en una calle húmeda, con casas y palmeras

Triciclo en una calle húmeda, con palmeras detrás.

Siquijor encaja si buscáis distancias cortas. La isla se recorre en un día de moto o de coche aunque caiga un chaparrón, y las cascadas no necesitan sol. Lo que no encaja es llegar en un ferry justo el día en que el habagat cierra el estrecho. Si Siquijor entra en la ruta, el ferry no puede ser el mismo día que un vuelo. Una noche de colchón en Dumaguete o en Bohol, según por dónde entréis, evita dormir en el puerto.

Siargao es otro caso, en el este. De mayo a noviembre hay más swell y la isla está en su ambiente, pero un ciclón que nazca en el Pacífico pasa antes por allí que por Palawan. En julio hay que tratarla con cuidado. Si la queréis, mirad cuándo ir a Siargao y cuántos días y dejad el tramo con billete cambiable. Tres noches justas, con el vuelo de salida al día siguiente de un tifón en el parte, es la combinación que luego hay que deshacer por teléfono.

El Nido, Coron y Boracay

El Nido en julio puede ser precioso un día y cancelado al siguiente. La bahía de Bacuit a veces permite un tour corto cuando el mar de fuera está cerrado. No contéis con el tour largo, ni con Nacpan en calma, ni con que el operador «ya verá por la mañana» y al final salís. Si El Nido es innegociable, le dedicamos cuatro noches, no dos, para que un día perdido no se lleve la etapa entera. El detalle de tours y ritmos está en qué hacer en El Nido. En julio usad esa guía para elegir qué se puede hacer en tierra el día que el barco no sale, no para encajar tres tours seguidos.

Coron pide más al mar. Los lagos y algunas calas aguantan mejor que un recorrido largo por las Calamianes, pero el vuelo a Busuanga ya es un compromiso: si al aterrizar el parte es malo, no hay carretera hacia otra isla. Para un primer viaje en julio, Coron suele ser el tramo que quitamos. La isla vale. En ocho o diez días no nos sobra una etapa que solo funciona con mar plano.

Acantilados de caliza con vegetación sobre una bahía en calma

Acantilados de caliza sobre el agua, con el cielo abierto.

Boracay depende de qué playa miréis. White Beach da al oeste y recibe el habagat de cara. El agua se enturbia, aparece alga y el paseo pierde la foto que teníais en la cabeza. Si habéis cruzado medio país para esa orilla, decepciona. Bulabog, al otro lado, mira a otro viento: más viento que baño tranquilo. Si Boracay entra, que sea al final, pocas noches, con idea de pueblo y puesta de sol. Quien quiera el reparto de playas en seco puede ver qué hacer en Boracay y decidir si julio le encaja o si esa etapa espera a otro viaje.

Un island hopping compartido, cuando sale, anda entre 20 y 45 euros por persona. Uno privado, entre 90 y 240 euros por grupo, según la lancha. El disgusto de julio es pagar un privado que al día siguiente no se mueve. Pedid por escrito que se pueda aplazar. Si la empresa no lo acepta, el compartido del día, decidido por la mañana, os deja menos dinero atrapado.


¿Julio o agosto?

Si la duda es solo de clima, julio y agosto se parecen en lluvia. La guía de clima los trata casi igual en precipitaciones. Lo que marcamos nosotros es el tifón: agosto abre la parte de la estación en la que ese riesgo pesa más, y el viaje hay que leerlo con el aviso encima de la mesa. Lo desarrollamos en viajar a Filipinas en agosto y septiembre. Mismo habagat, con más probabilidad de que un ciclón os condicione varios días seguidos.

Quien sale de España en julio se encuentra menos gente en El Nido y en Boracay que en Navidad o en Semana Santa. Agosto va parecido. En enero hay más gente. El hotel de gama media, esa franja de 50 a 95 euros la doble que usamos como referencia en 2026, se reserva con menos pelea. El de 110 a 220 euros también existe y a veces baja de la tarifa de temporada alta, pero hasta ver la fecha exacta no lo deis por hecho. Un puente local o un festivo filipino os puede dejar el precio de enero en una isla pequeña.

Agosto tiene sentido si ya contáis con los tifones y el calendario os encaja. Julio tiene sentido si esas son vuestras vacaciones y ponéis Cebú o Bohol delante de Palawan. El error es usar julio para repetir la ruta de diciembre «con descuento». Ese descuento, cuando existe, está en el hotel. El tour A de El Nido el martes no viene garantizado.

Septiembre y octubre siguen en lluvia, con otro carácter. Cambiar julio por octubre porque «total, llueve» es el mismo error que cambiar enero por mayo porque «total, no llueve». El calor, el mar y los ciclones no se portan igual.


Cómo montamos la ruta si las fechas son en julio

Con diez u once días útiles, después de quitar el vuelo internacional y los traslados, en julio nos quedamos en dos bases. Tres solo si la tercera es un añadido corto y el vuelo entre ellas no cae en el mismo día que un ferry.

La combinación que más repetimos: entrar por Cebú, dormir en Bohol o en el sur de Cebú, y valorar El Nido solo si quedan al menos cuatro noches y el parte de esa semana no viene ya cargado. Quien quiere Siargao en lugar de Palawan lo pone al final, con billete interno que se pueda cambiar, no al principio, con la maleta todavía de conexión.

Un ejemplo de los que sí mandamos en julio sale desde Cebú, pasa por Bohol y solo entonces mira hacia El Nido. Ahí está el Viaje Económico a Filipinas 11 días desde Cebú. Hay otras formas. La lógica es esta: tierra y una isla central primero, el mar abierto después, y el vuelo de regreso sin ir pegado a un ferry.

Con catorce días se puede añadir un tercer tramo. Aun así, en julio no metemos Coron, El Nido y Boracay en el mismo circuito. Dos de esas tres ya son mucho mar. La tercera espera a otro año, en temporada seca.

La comida no cambia de precio por el monzón. Seguid contando unos 12 a 30 euros por persona y día, más si cenáis siempre en el hotel. El ferry, cuando sale, va de 8 a 35 euros según ruta y clase. El extra de julio va en la noche de más y, si hace falta, en un vuelo interno de sustitución. En cuánto cuesta viajar a Filipinas en 2026 están los rangos completos. En julio sumad un colchón, y no lo gastéis el primer día en un tour privado.

Los días de colchón y los vuelos

La regla que no soltamos: ningún ferry el mismo día de un vuelo internacional, y ningún tour de barco el día antes de salir del país. Si el habagat cierra la salida, necesitáis una noche en un sitio desde el que se pueda llegar al aeropuerto por carretera. Cebú y Manila cumplen. El Nido, con el aeropuerto en Lio y una lancha o una furgoneta de por medio, cumple peor si todo se tuerce a la vez.

Avión de hélice blanco en una pista de hormigón, con charcos y colinas verdes

Avión de hélice en la pista, con el cielo nublado y algún charco.

Los vuelos internos en un mes normal andan entre 35 y 90 euros el tramo corto, y entre 90 y 160 si la fecha está muy pedida. Julio desde España aprieta más el intercontinental que el Manila-Cebú, pero un ciclón os puede dejar el interno en la tarifa de última hora. Cómo reservarlos, con el equipaje de 7 kg y los hubs de Manila y Cebú, está en vuelos internos en Filipinas. En este mes comprad el que se pueda cambiar, aunque cueste un poco más que la tarifa rígida. La diferencia se paga sola la primera vez que PAGASA pinta el mapa de rojo.

Dejad un día vacío hacia la mitad del viaje, no solo antes de volver. Ahí recuperáis un tour si el de ayer se suspendió, o paráis si lleváis tres días de humedad y no os apetece otro traslado. En los correos, ese día es el que la gente recorta para «aprovechar».

Manila, si entráis o salís por ahí, que sea una noche logística. En habagat la ciudad se inunda por barrios y un traslado al aeropuerto que en enero son cuarenta minutos puede ser el doble. No programéis Intramuros, el centro y un vuelo internacional la misma tarde de lluvia fuerte.

Hacia el norte, Banaue y Batad en julio solo si os gusta la montaña y aceptáis que la carretera manda. Entre dos vuelos, con una tarde de margen, no caben. Si el parte de la Cordillera viene cargado, esa etapa se cae antes que un día de playa en Bohol.

Si ya tenéis las fechas y queréis que miremos el parte con vosotros antes de cerrar islas, escribidnos desde crea tu viaje. Para julio nos bastan tres cosas: cuántos días tenéis, si el barco es imprescindible y si podéis mover una noche cuando el monzón apriete. A partir de ahí se ve si el viaje cabe en Vacaciones en Filipinas tal como está, o si hay que quitar una isla antes de reservar el vuelo.


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